La Bolsa de Papel, sostenible de principio a fin

Nace de una materia prima renovable, cultivada y certificada. Almacena el carbono que capturaron sus árboles. Se recicla hasta 50 veces. Y si un día escapa del circuito, no está hecha para quedarse.

Su sostenibilidad no es una cualidad. Es todo su recorrido.

Círculo virtuoso de la bolsa de papel

Bioeconomía circular

El círculo virtuoso de la bolsa de papel.

Durante décadas la economía fue lineal: extraer, fabricar, usar y desechar. Hoy avanza hacia materiales y procesos que se regeneran: la bioeconomía circular.

No obstante, el valor de la bolsa de papel no es únicamente cerrar el círculo, sino contribuir significativamente a la sostenibilidad en todas sus fases.

El origen

La bolsa de papel se cultiva

La madera es la materia prima utilizada en la fabricación de papel. Esta fuente es natural, renovable y está en constante crecimiento.

Para fabricar papel no se utiliza madera de especies exóticas ni de robles, hayas o encinas. Se emplean especies de crecimiento rápido —en España, eucalipto y pino— cultivadas en plantaciones que se regeneran y replantan de forma continua, y que de otro modo no existirían.

La gestión forestal sostenible protege los cursos de agua, conserva la biodiversidad y vela por el bienestar de quienes trabajan en el sector.

Esto supone una gran riqueza de recursos naturales y un enorme potencial para mitigar el cambio climático. La gestión forestal sostenible protege los cursos de agua, aumenta la investigación de nuevas especies, protege la biodiversidad y vela por el bienestar de los trabajadores de la industria forestal.

Infografía «Uso de los componentes del árbol»: un abeto y la sección de un tronco indican qué parte se destina a cada uso: 1 bioenergía (corteza, serrín, ramas y cimas), 2 pasta de papel (astillas de madera), 3 tablones (madera interior) y 4 muebles (tablón lateral). El tronco completo se aprovecha para los cuatro usos.

Todos los componentes de un árbol se aprovechan al máximo cuando se cosecha, no hay residuos. El tronco se utiliza normalmente para madera aserrada y madera para pasta de papel. Las ramas y las copas del árbol se utilizan para la bioenergía.

El bosque europeo sigue creciendo cada año

FUENTE: ASPAPEL, Memoria de Sostenibilidad 2025

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ha crecido la superficie forestal europea entre 1990 y 2020.

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de hectáreas de bosque: más de un tercio de Europa está cubierta.

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del bosque español ocupan las plantaciones de eucalipto y pino para papel.

La trazabilidad

Libre de deforestación y con gestión forestal certificada

La madera cultivada para fabricar papel tiene una procedencia que puede conocerse y una gestión que puede comprobarse. La industria papelera española lleva años trabajando con propietarios y gestores forestales para promover el aprovechamiento responsable de las plantaciones.

A esa trayectoria se suman las nuevas exigencias europeas sobre el origen de las materias primas, que refuerzan las comprobaciones que el sector ya venía realizando.

Dos tarjetas de papel kraft con los sellos de certificación forestal FSC y PEFC, sobre una superficie de papel, con una plantación de árboles en hilera y hojas verdes al fondo.

origen certificado

Acreditación del origen y la gestión de la materia prima

El Reglamento Europeo sobre productos libres de deforestación, conocido como EUDR, establece un marco común para distintos sectores, entre ellos el papelero. En la cadena del papel, supone reforzar la información y las comprobaciones que el sector ya venía realizando para demostrar de dónde procede la madera y en qué condiciones se ha obtenido.

Las certificaciones forestales FSC® y PEFC complementan este marco.

Reglamento europeo

eudr

Exige acreditar un origen libre de deforestación y el cumplimiento de la legislación del país donde se obtiene la materia prima.

Certificación forestal

FSC®

Evaluaciones independientes que comprueban la regeneración del bosque, el cuidado del suelo y del agua y la conservación de la biodiversidad.

Certificación forestal

PEFC

Verifica la gestión de los recursos forestales y las condiciones de las personas que trabajan en ellos, junto a la cadena de custodia.

Porque la confianza comienza mucho antes de que la bolsa llegue a nuestras manos.

Comienza en su origen.

Almacén de CO2

Su propio proceso mitiga el cambio climático

Uno de los aspectos menos conocidos del papel es su capacidad para almacenar carbono.

Las plantaciones de especies para obtener fibra de celulosa son grandes sumideros de CO₂: cuando los árboles jóvenes crecen absorben el dióxido de carbono de la atmósfera, y este queda almacenado en el bosque.

Una vez que alcanza su madurez, el bosque deja de absorber carbono. Por eso las plantaciones productivas, que se renuevan constantemente, son una oportunidad real para contribuir al freno del cambio climático.

Ilustración de un árbol que absorbe CO₂ de la atmósfera y lo almacena como madera: los bosques son sumideros naturales de CO₂.
Ilustración de un árbol que absorbe CO₂ de la atmósfera y lo almacena como madera: los bosques son sumideros naturales de CO₂.

El carbono almacenado no se libera con la corta del árbol, si no que permanece en los productos forestales como las bolsas de papel.

El carbono que se captura y no se libera

FUENTES: CEPI, EU forest-based industries 2050 · ASPAPEL, Memoria de Sostenibilidad 2025

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de CO₂ equivalente almacena cada kilo de papel. El reciclaje amplía el plazo de ese secuestro.

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de CO₂ equivalente almacenan las 491.370 hectáreas de plantaciones papeleras españolas.

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de carbono al año capturó la biomasa forestal europea entre 2010 y 2025.

El ciclo de vida

La huella de carbono también marca la diferencia

Toda actividad industrial genera emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso, para conocer el impacto climático de una bolsa no basta con mirar su fabricación: también deben valorarse el origen de la materia prima, el transporte, el uso, el reciclaje y la gestión como residuo al final de su vida útil.

Los estudios de análisis de ciclo de vida realizados para comparar diferentes tipos de bolsas comerciales muestran que, en las condiciones analizadas, la bolsa de papel presentó la menor huella de carbono entre las alternativas estudiadas.

Un factor determinante fue la captación de CO₂ durante el crecimiento de los árboles de los que procede la fibra de celulosa. Ese carbono queda incorporado a la madera y permanece almacenado en la fibra mientras forma parte del papel, contribuyendo favorablemente al balance climático de la bolsa.

Por eso, conocer la huella de carbono aporta al comercio un criterio más para elegir sus bolsas con fundamento.
Bolsa de papel kraft con logotipo de hoja verde sobre una huella dactilar en forma de hoja, rodeada de un ciclo de iconos con flechas: bosque, fábrica, transporte, bolsa de compra y reciclaje.

Los análisis comparativos disponibles sitúan a la bolsa de papel evaluada con la menor huella entre las alternativas estudiadas. FUENTE: IVL Swedish Environment Research Institute para Billerud AB, 20 de marzo de 2007.

De dónde viene ya lo sabes.

Descubre lo que ocurre después.

Varias bolsas de papel kraft con asas junto a un escaparate, en primer plano una con el símbolo verde de reciclaje.

Por la reutilización

Cuatro usos más como mínimo, verificados en laboratorio.

Bolsa de papel siguiendo un camino marcado por la Unión Europea

Por la nueva normativa

Qué tiene que acreditar tu proveedor sobre el origen, y desde cuándo.

Conócenos

¿Quién fabrica estas bolsas?

Detrás de cada bolsa de papel hay mucho más que un producto. Hay propietarios forestales, ingenieros, técnicos, diseñadores y empresas que llevan décadas innovando para responder a las necesidades del comercio.

Somos fabricantes de bolsas, de papel, de asas, de tintas y de maquinaria, unidos para promover un consumo sostenible e innovar al servicio del comercio y los consumidores.

Mucho antes de que Europa impulsara el nuevo marco regulatorio, la bolsa de papel ya avanzaba en esa dirección. El futuro no comienza hoy: lleva muchos años construyéndose.